TEGUCIGALPA, Honduras
El Hospital Escuela, como siempre, atraviesa una etapa crítica marcada por la escasez de medicamentos e insumos, un déficit financiero de más de 70 millones de lempiras y una investigación abierta por la Agencia Técnica de Investigación Criminal sobre el manejo del fentanilo dentro de sus instalaciones.
El conjunto de incidentes ha encendido las alarmas tanto entre el personal médico en cuanto al problema que se ha agravado en los últimos días.
El centro asistencial atiende a más de ocho mil personas diariamente y supera el millón de atenciones anuales. A esa demanda sostenida se suma una infraestructura que ha funcionado históricamente al límite de su capacidad, con carencias que se repiten de un gobierno a otro y que los últimos meses han vuelto a colocarse en el centro del debate público.
El director del Hospital Escuela, Darío Zúñiga, reveló públicamente que la institución enfrenta un déficit financiero que supera los 70 millones de lempiras.
Según explicó, la Secretaría de Salud sustrajo más de 140 millones de lempiras destinados a la compra de fármacos para el hospital durante la administración anterior, de los cuales únicamente se reintegraron 66 millones, dejando un faltante cuyo destino no ha sido aclarado.
Zúñiga solicitó una auditoría urgente a la administración previa, argumentando que es necesario esclarecer el manejo de esos fondos, cuantificar la deuda acumulada con proveedores y determinar si existen responsabilidades administrativas.
El advirtió que la falta de liquidez ha impedido la adquisición oportuna de insumos básicos y ha deteriorado la capacidad de respuesta del centro asistencial al grado de responsabilidad que le corresponde como hospital de primera referencia nacional.
La carencia de insumos en el Hospital Escuela no es un episodio aislado. En noviembre de 2024, el centro tuvo que pedir prestado algodón a otros hospitales porque se perdieron 40 cirugías por la ausencia de ese material quirúrgico elemental.
En esa misma época, la Secretaría de Salud registraba una ejecución de inversión pública de apenas 36.51%, con más de 1,571 millones de lempiras sin ejecutar, mientras pacientes salían sin sus medicamentos o debían comprarlos en farmacias privadas.
Una veeduría social realizada por la Asociación para una Sociedad más Justa en 13 departamentos del país reveló que el 24% de los hondureños que acude a establecimientos de salud del primer y segundo nivel de atención recibe sus medicamentos de manera incompleta o no los recibe en absoluto.
En el Instituto Hondureño de Seguridad Social, esa proporción asciende al 40% de los pacientes. La misma organización señaló que la situación es preocupante porque una gran cantidad de población queda expuesta a no mejorar su salud, y demandó a la Secretaría de Salud mecanismos de compra más eficientes, oportunos y transparentes.
En mayo de 2026, la Agencia Técnica de Investigación Criminal abrió una investigación dentro del Hospital Escuela tras detectarse una posible fuga de fentanilo, uno de los medicamentos más delicados y de mayor control dentro del sistema sanitario hondureño.
El propio Zúñiga confirmó que agentes de investigación ya realizan diligencias internas relacionadas con el manejo y control del fármaco.
El fentanilo es un opioide sintético utilizado en el hospital principalmente para sedación, manejo del dolor en pacientes críticos, cirugías complejas y en personas sometidas a ventilación mecánica.
De acuerdo con especialistas, puede llegar a ser entre 50 y 100 veces más potente que la morfina, razón por la cual su administración únicamente puede realizarse bajo protocolos médicos rigurosos y con registros de trazabilidad precisos.
Las pesquisas de la ATIC buscan determinar si existieron irregularidades en el uso, almacenamiento o administración del fármaco por parte del personal autorizado.
El Colegio Químico Farmacéutico había advertido con anterioridad sobre vacíos en la supervisión y control de sustancias de alto riesgo dentro de los hospitales públicos.
En un contexto donde el hospital apenas puede garantizar insumos como guantes, jeringas o anestesia básica de manera sostenida, la posibilidad de que los controles sobre medicamentos sensibles sean insuficientes se convierte en una preocupación adicional que va más allá del caso específico del fentanilo.
La investigación continúa bajo reserva mientras la ATIC recopila documentación y revisa los registros internos del hospital.





