TEGUCIGALPA, Honduras
El equipo encargado de la construcción y gestión del Laboratorio de Moléculas Biológicas, componente central del Complejo Científico Industrial de Honduras (Cochinh-Lab), anunció su retiro del proyecto al no recibir respaldo del gobierno de Nasry Asfura para darle continuidad.
La iniciativa, que registraba un avance significativo y cuya finalización estaba prevista para aproximadamente un año más, quedó en suspenso ante lo que sus promotores describieron como una falta de interés del Ejecutivo en sostener la obra.
El Cochinh-Lab estaba planificado para construirse en el municipio de Quimistán, en Santa Bárbara, y era presentado por sus impulsores como el único proyecto de su tipo en Centroamérica y uno de los pocos en toda América Latina.
Su eventual abandono en Honduras generó reacciones inmediatas de legisladores, científicos y expertos en salud pública, quienes advirtieron sobre el costo económico e institucional que implicaría perder esa inversión.
El Complejo Científico Industrial de Honduras fue concebido durante el gobierno de Xiomara Castro como parte del Plan Bicentenario, con el objetivo de transformar la capacidad del sistema de salud público mediante la producción nacional de insumos que Honduras importa actualmente en su totalidad.
El proyecto contemplaba cuatro componentes principales. El primero era la producción de medicamentos esenciales, tanto estériles como no estériles, que forman parte del cuadro básico nacional de la Secretaría de Salud y el Instituto Hondureño de Seguridad Social.
El segundo era la fabricación de dispositivos médicos para mejorar la capacidad hospitalaria del sistema público, un área en la que la producción local es prácticamente inexistente.
El tercero era el desarrollo de diagnósticos de precisión mediante laboratorios de genética y otras especialidades médicas que actualmente no se realizan en el país y que obligan a los pacientes a buscar atención fuera de Honduras. El cuarto componente era el fortalecimiento de la investigación científica nacional.
Además de su impacto sanitario, el proyecto tenía proyecciones económicas concretas: la generación de miles de empleos directos e indirectos durante su construcción y operación, y el potencial de convertir a Honduras en la quinta nación de América Latina en producir sus propios medicamentos para consumo en el sistema público, según afirmaciones del alcalde de Quimistán al momento del lanzamiento oficial en 2023.
El equipo gestor del Laboratorio de Moléculas Biológicas formalizó su retiro luego de que el gobierno actual no mostrara disposición de sostener la iniciativa ni de comprometer recursos para su continuación.
Los promotores del proyecto señalaron que la decisión del Ejecutivo de no darle continuidad deja a Honduras sin la oportunidad de contar con una infraestructura científica que podría haber reducido históricamente el desabastecimiento de medicamentos en hospitales públicos.
El abandono del proyecto implica consecuencias económicas directas. El diputado y médico Carlos Umaña advirtió que la paralización podría representar una pérdida cercana a los mil millones de lempiras, tomando en cuenta la inversión ya realizada en estudios de prefactibilidad, diseño técnico y los avances en construcción.
A esa cifra se suma la necesidad de devolver el terreno que un ciudadano particular había donado específicamente para albergar el complejo, lo que eliminaría también esa aportación de la ecuación.
El diputado Umaña fue uno de los primeros en pronunciarse públicamente contra la decisión. Calificó como lamentable el retiro del equipo de gestión y atribuyó la suspensión del proyecto a funcionarios que, en sus palabras, no tienen la más mínima intención de resolver los problemas estructurales de la salud de Honduras.
Su declaración fue especialmente significativa dado que Umaña es médico de profesión y ha seguido el desarrollo del proyecto desde su concepción.
La científica Mary Vallecillo, quien impulsó el proyecto durante el gobierno anterior como asesora presidencial en Promoción del Desarrollo y la Ciencia, calificó la pérdida como definitivamente lamentable para la población hondureña.
Señaló que el abandono del Cochinh-Lab deja a los hondureños sin los beneficios que habrían derivado de la producción local de medicamentos, y reiteró que los cuatro componentes del complejo habrían convertido a Honduras en un referente regional en innovación sanitaria.
El expresidente del Banco Centroamericano de Integración Económica, Dante Mossi, fue más allá al proponer públicamente que el proyecto emigre a El Salvador.
En una publicación difundida en la red social X, Mossi dirigió un mensaje al presidente salvadoreño Nayib Bukele para que considerara asumir la iniciativa, recordando que el proyecto surgió en el seno del Foro de Presidentes del Sistema de la Integración Centroamericana como una propuesta regional para enfrentar la escasez de insumos médicos.
Mossi señaló además que Panamá ya desarrolla un modelo similar y ofreció poner en contacto a científicos de ambos países para impulsar el proyecto en territorio salvadoreño.
El abandono del Cochinh-Lab ocurre en un contexto de crisis aguda en el sistema de salud público hondureño. El Hospital Escuela enfrenta un déficit financiero superior a los 70 millones de lempiras, una investigación abierta por el manejo del fentanilo y faltantes recurrentes de medicamentos e insumos básicos que han obligado en el pasado a suspender cirugías y a que los pacientes compren sus medicamentos en farmacias privadas a precios que muchos no pueden costear.
La producción nacional de medicamentos habría permitido reducir la dependencia de importaciones, abaratar costos de adquisición para el Estado y mejorar la disponibilidad de fármacos en los hospitales públicos.
Según datos, el 24 por ciento de los hondureños que acude a establecimientos del sistema público de salud recibe sus medicamentos de manera incompleta o no los recibe en absoluto, una proporción que en el IHSS asciende al 40 por ciento de los pacientes.
El gobierno Asfura no había emitido hasta el cierre de esta publicación un pronunciamiento oficial explicando las razones por las cuales decidió no dar continuidad al proyecto, ni había señalado si existe alguna iniciativa alternativa para atender el problema estructural de desabastecimiento que el Cocinh-Lab buscaba resolver.
El Complejo Científico Industrial de Honduras fue lanzado oficialmente en septiembre de 2023 en Quimistán, con la presencia de autoridades del gobierno de Castro y del alcalde municipal. En noviembre de 2024, el proyecto presentaba avances en sus estudios de prefactibilidad y diseño, y se encontraba listo para iniciar los estudios previos necesarios para comenzar la construcción.
La proyección original estimaba que la primera etapa estaría concluida en aproximadamente año y medio desde el inicio de las obras.
La iniciativa contaba con respaldo técnico internacional y formaba parte de la agenda regional del SICA como respuesta a las lecciones aprendidas durante la pandemia de covid-19, cuando la escasez de insumos médicos golpeó con especial dureza a países como Honduras, que dependen completamente de la importación para abastecerse de medicamentos y dispositivos de salud.
Que ese proyecto emigre ahora a otro país de la región, de concretarse el interés de El Salvador u otro socio centroamericano, representaría para Honduras no solo una pérdida económica, sino la cesión de una oportunidad histórica de construir soberanía farmacéutica y capacidad científica propia.





