TEGUCIGALPA, Honduras
El rubro gastronómico hondureño atraviesa un momento crítico. En los últimos días, varios restaurantes y establecimientos de comida en el país anunciaron el cierre definitivo de sus operaciones, entre ellos negocios reconocidos en el rubro de comida rápida, asados y bebidas.
El fenómeno no es aislado: se enmarca en una tendencia más amplia que golpea al conjunto de la micro, pequeña y mediana empresa hondureña.
De acuerdo con representantes, durante 2026 alrededor de 30 mil negocios han cerrado sus puertas en el país, una cifra que se ha ido acumulando mes a mes y que, según proyecciones del propio gremio, podría mantener ese ritmo hasta finales de año si las condiciones actuales no cambian.
Solo en julio se habrían cerrado cerca de 6 mil mipymes, con un impacto económico estimado en 500 millones de lempiras.
Los gremios de micro y pequeños empresarios atribuyen esta ola de cierres a una combinación de factores: los constantes cortes de energía eléctrica que dañan equipos y paralizan operaciones, el incremento en la tarifa eléctrica, las dificultades para acceder a financiamiento, el alza en los costos operativos y, en algunos casos, la inseguridad.
Representantes del gremio microempresarial han señalado que los apagones por sí solos habrían dejado pérdidas superiores a los 90 millones de dólares en lo que va del año, además de la destrucción de miles de empleos formales e informales.
Voceros del rubro también han denunciado falta de respuesta por parte de las autoridades ante sus solicitudes de diálogo, y han pedido al Gobierno central y a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) atender de manera urgente la situación del suministro eléctrico, que consideran uno de los principales detonantes de los cierres.
El presidente Nasry Asfura, por su lado, ha reconocido públicamente los problemas que enfrenta la ENEE y ha llamado a la población al uso racional de la energía y los combustibles.
El mandatario ha descartado la privatización de la empresa estatal de energía y ha planteado que la solución pasa por rescatar y modernizar la institución, mejorar su gestión y reducir las pérdidas que afectan sus finanzas, insistiendo en que la ENEE seguirá siendo pública.
En un balance reciente de sus primeros meses de gestión, Asfura señaló que, al asumir el cargo, encontró servicios deteriorados e instituciones con poca capacidad de respuesta, y sostuvo que ordenar el país requiere tiempo.
El Congreso Nacional, por su parte, abrió una investigación para determinar las causas de los cortes de energía y las fluctuaciones de voltaje reportadas en distintas zonas del país.
Desde el Congreso Nacional, la bancada del Partido Libre ha cuestionado la gestión del Gobierno en materia energética, económica y social, señalando retrocesos en áreas clave como salud y educación.
La bancada opositora ha planteado además una moción para revertir el recorte al subsidio eléctrico y ha insistido en que la situación del empleo, particularmente entre la población joven, continúa sin resolverse, en un contexto donde el costo de la canasta básica sigue en aumento.
Desde la empresa privada y la oposición coinciden en señalar la falta de resultados concretos frente a la crisis energética como uno de los principales obstáculos para frenar el cierre de negocios, mientras el Gobierno defiende que las medidas adoptadas hasta ahora forman parte de un proceso de reordenamiento institucional que necesita más tiempo para mostrar resultados.





