TEGUCIGALPA, Honduras
El Ejecutivo hondureño prepara medidas para atender un eventual retorno de compatriotas que durante décadas han construido sus vidas en EE.UU. tras la finalización del TPS a manos del Departamento de Seguridad Interna.
Mientras Washington sostiene la terminación del programa, los tribunales mantienen abierta una disputa que podría modificar nuevamente el escenario migratorio, se informó.
Durante más de un cuarto de siglo, el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) permitió a decenas de miles de hondureños vivir y trabajar legalmente en EE.UU. sin quedar expuestos a una deportación mientras permaneciera vigente la protección.
Hay beneficiarios que llegaron a Estados Unidos a finales de la década de 1990, compraron viviendas, crearon negocios, pagaron impuestos, formaron familias y tuvieron hijos que crecieron allí.
Ahora, la decisión de poner fin al TPS abre una pregunta que va mucho más allá de la situación migratoria individual: qué ocurrirá con personas que, después de décadas fuera de Honduras, podrían verse obligadas a regresar a un país que ya no conocen de la misma manera.
El presidente hondureño, Nasry Asfura, aseguró que su gobierno trabaja para prepararse ante ese escenario y pidió que la situación de cada beneficiario sea analizada de manera individual.
“Les he pedido que analicen cada caso del TPS de cada persona, de cada hondureño”.
La posición del gobierno es que Honduras debe estar preparada tanto para quienes consigan otra vía legal para permanecer en EE.UU. como para quienes finalmente tengan que regresar.
“Tenemos que prepararnos, tenemos que acogerlos aquí si así fuera el caso”, afirmó Asfura.





