TEGUCIGALPA, Honduras
El presidente Nasry Asfura pidió al Congreso Nacional priorizar la aprobación de la propuesta de reforma eléctrica impulsada por el Poder Ejecutivo, antes de entrar a discutir la iniciativa paralela que ha planteado la bancada del Partido Liberal, en medio de la disputa que mantiene estancado el proyecto en el Legislativo.
Asfura sostuvo que corresponde a los 128 diputados del Congreso Nacional decidir si la ley enviada por el Ejecutivo beneficia al país, y señaló que, mientras esa discusión no concluya, no considera pertinente que se abra paralelamente el debate sobre una segunda propuesta que, según explicó, tampoco ha sido consensuada con el Poder Ejecutivo.
«Hay 128 diputados que ellos analizan y piensan la ley si va a traer o va a favorecer a Honduras. Todavía no están seguros y al mismo tiempo ellos quieren presentar por aparte una ley que todavía esa ley no ha sido consensuada con el Ejecutivo. Entonces partimos de la primera ley que yo les pedí a ellos que nos la aprobaran», expresó el mandatario.
El presidente ha insistido en distintas ocasiones en que la prioridad debe ser aprobar la reforma para «ordenar» financieramente a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), institución que, según cifras que él mismo ha citado, registra pérdidas de alrededor de 50 millones de lempiras diarios, equivalentes a cerca de mil 200 millones de lempiras al mes.
El panorama legislativo se mantiene marcado por la disputa entre ambas iniciativas desde que la bancada del Partido Liberal presentó su propia contrapropuesta al proyecto original del Ejecutivo.
Los legisladores liberales han defendido su planteamiento como una vía para blindar a la ENEE frente a una eventual privatización, lo que ha llevado a que las negociaciones entre ambas bancadas se extiendan por varias semanas sin que se logre un dictamen unificado.
Asfura ha señalado en repetidas ocasiones que no tiene objeción a que se incorporen garantías adicionales al proyecto del Ejecutivo, incluyendo una disposición que blinde constitucionalmente la propiedad estatal de la ENEE, al considerar que los activos de la institución pertenecen a todos los hondureños.
No obstante, ha remarcado que esas garantías deberían discutirse dentro del marco de la ley ya enviada por el Poder Ejecutivo, y no mediante un proyecto separado.
El mandatario ha reiterado en varias intervenciones públicas que la aprobación de la reforma no debe entenderse como un asunto partidista, sino como una necesidad para el país, y ha llamado a los diputados a anteponer el interés nacional sobre las diferencias políticas entre bancadas.
El Ejecutivo ha señalado además que incorporó cambios al proyecto original después de recibir observaciones del propio Congreso Nacional, en un intento por facilitar los consensos necesarios para la aprobación del dictamen.
El Congreso Nacional aún no ha fijado una fecha definitiva para retomar la discusión del tercer y último debate de la reforma, mientras las bancadas continúan evaluando la posibilidad de conciliar ambas propuestas en un solo dictamen.
El desenlace de esta disputa entre la iniciativa del Ejecutivo y la contrapropuesta liberal seguirá siendo determinante para el rumbo del proceso legislativo en las próximas semanas.





