(Por Óscar Esquivel) Iniciamos el mes de septiembre, denominado mes de la patria, siendo el 1 del mes dedicado a la bandera nacional, según Decreto Legislativo No. 84-95 del 23 de mayo de 1995, bajo la presidencia de Carlos Roberto Reina.
La bandera de un país es un símbolo de identidad, de unidad, de historia de un país, además sirve para diferenciarnos de los demás países, entre otros elementos.
¿Pero qué ocurre cuando aún país le cambian el color de su bandera de acuerdo al gobierno de turno?
“Un país que aún no es un país es mi país” me respondo, parafraseando al poeta Paredes en su poema letra para un himno.
Aunque legalmente sí existe un color definido para la bandera nacional y es que en el artículo 1 del decreto legislativo No 29 del 18 de enero de 1949 en la administración de Juan Manuel Galvez, dice: “La Bandera Nacional de Honduras constará de tres franjas iguales y horizontales, la superior e inferior de azul turquesa, la del centro blanca y llevará en medio cinco estrellas de cinco ángulos salientes del mismo color azul, formando con cuatro de ellas un cuadrilongo paralelo a las franjas, siendo colocada la restante al centro del mismo cuadrilátero. El ancho del conjunto de las tres franjas deberá estar contenido dos veces en la longitud”.
Aunque la bandera fue creada el 16 de febrero de 1866 mediante el segundo mandato de José María Medina bajo Decreto Legislativo número 7, publicado el 6 de marzo de ese mismo año.
Y habla del color azul sin mencionar la tonalidad. Esta implícito en el himno nacional al decir “tu bandera es un lampo de cielo, bajo un bloque de nieve cruzado y se ven en su fondo sagrado cinco estrellas de pálido azul”. Escrito en 1904 por Augusto Coello. Estaría demás decir que el cielo no es color azul marino o color cachureco, como le llamarían otros. Así mismo las estrellas reza de pálido azul, no otro todo de azul.
Existe otra referencia histórica acerca de la bandera y es que el color azul turquesa de nuestra bandera fue derivada de la bandera de Argentina (azul celeste), debido a la incursión en Centroamérica del corsario Hipolito Bouchard quien luchó por la independencia de lo que hoy es Argentina.
Por lo anterior mencionado no existe razón histórica ni legal para que se utilice la bandera de color azul marino en la presente administración gubernamental.
Lo que sí esta claro es que obedece a una acción política vernácula que en nada abona al país que deseamos construir.



