TEGUCIGALPA, Honduras
Entre diez y quince familias de la zona 8 de la colonia Villa Nueva, conocido como La Frontera, comenzaron a abandonar sus viviendas este fin de semana luego de recibir amenazas de presuntos integrantes de la Pandilla 18 que operan en la localidad.
Los primeros reportes se conocieron la noche del domingo, cuando vecinos alertaron que varias familias empacaban sus pertenencias con la intención de salir de la colonia.
Desde la madrugada de este lunes, hombres, mujeres y niños fueron vistos cargando muebles, electrodomésticos y enseres hacia vehículos que los trasladarían a otros sectores de la ciudad, sin revelar su destino por temor a represalias.
De acuerdo con las denuncias recibidas por las autoridades, los pandilleros dieron a los residentes un plazo para desocupar sus casas.
Versiones preliminares indican que al menos una persona habría sido amarrada e intimidada directamente por los agresores, aunque ese extremo continúa bajo investigación y no ha sido confirmado oficialmente.
Ante la situación, la Policía Nacional desplegó desde tempranas horas un operativo de saturación en la colonia, con apoyo de la Policía Militar del Orden Público y efectivos de las FFAA.
Los agentes acompañaron a las familias durante su salida y realizaron patrullajes en los sectores 4, 5, 7 y 8, considerados los de mayor conflictividad.
El director de la Policía Preventiva, Juan Francisco Turcios, señaló que la noche del domingo se tenía conocimiento de siete familias con intención de desalojar y sostuvo que la situación se normalizó con la llegada de los agentes.
Aseguró que la Policía permanecerá en la zona el tiempo que sea necesario para garantizar la seguridad de los pobladores.
Sin embargo, la presencia policial no ha detenido la salida de varias familias, que temen que las amenazas se cumplan una vez que se retire el operativo.
Algunos de los afectados llevaban más de veinte años viviendo en el sector, en casas que levantaron con esfuerzo propio.
Villa Nueva es una de las colonias de Tegucigalpa con mayor presencia de estructuras criminales y arrastra desde hace años denuncias por extorsión, disputas territoriales y desplazamiento forzado.
En octubre de 2022, una veintena de familias del sector 2 fueron obligadas por la misma pandilla a dejar sus viviendas, lo que motivó una intervención con más de 150 agentes de distintas unidades policiales. Situaciones similares se han repetido en los sectores 2 y 7 en los últimos años.
El desplazamiento forzado por violencia es uno de los problemas más persistentes en Honduras. El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos registra cada año cientos de quejas por este motivo, en su mayoría concentradas en el Distrito Central y San Pedro Sula, y organizaciones de derechos humanos han advertido que el control territorial de las pandillas convierte a estas estructuras en la autoridad de facto en muchos barrios y colonias del país.
Hasta el momento, las autoridades no reportan detenciones vinculadas a las amenazas y las familias desplazadas no tienen fecha para regresar a sus hogares.





