TEGUCIGALPA, Honduras
Las negociaciones entre el Gobierno y el Colegio Médico de Honduras (CMH) siguen sin avanzar. Se cumplen 39 días de asambleas informativas que mantienen detenida buena parte de la atención en los hospitales y centros de salud públicos. Mientras tanto, miles de pacientes siguen esperando una consulta o una cirugía que no termina de llegar.
Las medidas comenzaron el 7 de septiembre y el reclamo principal es el pago de salarios atrasados a médicos contratados e interinos. Desde entonces el gremio solo atiende emergencias y áreas críticas. La consulta externa y las cirugías programadas están prácticamente paralizadas.
Uno de los mayores obstáculos es que las partes no se ponen de acuerdo ni siquiera sobre el tamaño del problema. Según el registro del CMH, entre 800 y 840 profesionales siguen sin cobrar, con atrasos que van de tres a nueve meses.
La Secretaría de Salud habla de una cifra mucho menor y sostiene que ya cubrió cerca del 95 % de las planillas. Lo que falta pagar lo atribuye a problemas de documentación, a nombramientos heredados de administraciones anteriores y a licencias que no se firmaron correctamente.
Las autoridades aseguran que los cinco mil 388 médicos con plaza permanente cobran a tiempo. Reconocen, en cambio, que siguen pendientes casos entre los 365 interinos y alrededor de 270 contratados.
El subsecretario de Salud, José Miguel Castillo, afirmó que para este viernes la institución no debería «prácticamente nada» a los médicos.
Salud convocó al gremio a una mesa técnica para revisar caso por caso y acelerar los pagos. La primera reunión no se concretó. El CMH explicó que la convocatoria llegó con poca anticipación y que varios de sus representantes estaban fuera de la capital o tenían otros compromisos.
El vicepresidente del Colegio, Héctor Carranza, rechazó que el gremio haya abandonado el diálogo. Según él, el estancamiento se debe a que el dinero no termina de llegar a las cuentas de los médicos.
«El problema es que no ha habido avance en el pago de la deuda», sostuvo, y agregó que el gremio sigue consultando hospital por hospital para confirmar si los depósitos anunciados se hicieron efectivos.
Por su lado, el subsecretario del Trabajo, Daniel Discua, fijó este viernes como plazo para avanzar en la solución. También pidió a la dirigencia del CMH que converse con sus agremiados para que se retome la atención.
Reconoció que la huelga es un derecho constitucional, pero recordó que en servicios esenciales como la salud está sujeta a regulaciones. Advirtió además que, si la suspensión continúa, el Estado «procederá de acuerdo con la ley».
El paso podría ser una audiencia de descargo, siempre que la Secretaría de Salud la solicite.
Discua cuestionó que médicos que ya recibieron su pago sigan en las asambleas por solidaridad con sus colegas. También dijo que le preocupa que la protesta responda a intereses políticos y no solo laborales.
El gremio, por su parte, insiste en que no está en huelga y que su reclamo se trata del cumplimiento de una obligación laboral.
Aunque la deuda salarial ocupa el centro de la discusión, el pliego del CMH incluye 15 puntos. Entre ellos están el cese de despidos y el reintegro del personal separado, la centralización de las redes descentralizadas de salud, los ajustes salariales pendientes, un mejor salario base para los médicos residentes y la asignación del 12 por ciento del Presupuesto General a la salud pública.
Mientras las partes discuten cifras y plazos, el costo lo pagan los pacientes. Según estimaciones oficiales, entre dos mil y tres mil cirugías electivas se han suspendido y más de 12 mil consultas se habrían perdido. Otros reportes hospitalarios elevan la cifra a unos 20 mil pacientes sin atención.
En el Hospital San Felipe, en Tegucigalpa, una mujer de 94 años que viajó desde El Corpus, Choluteca, tuvo que regresar sin ser atendida. Su hija pidió que al menos los médicos que ya cobraron vuelvan a trabajar. Ese reclamo se repite cada vez más en las salas de espera del país.
Por ahora todo depende del plazo de este viernes. El Gobierno espera que los pagos pendientes convenzan al gremio de levantar las medidas, y el Colegio Médico quiere ver el dinero en las cuentas antes de decidir.





