TEGUCIGALPA, Honduras
El coordinador del proyecto Pro-Occidente, Raúl Alemán, destacó los avances en la producción de tomate mediante tecnología agrícola, asistencia técnica y acceso a créditos con una tasa de interés del seis por ciento para los productores, como parte de las acciones que impulsa la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) a través de esta iniciativa de desarrollo rural.
Durante un recorrido por los cultivos ubicados en la comunidad de Los Mangos, en Yamaringuila, Intibucá, Alemán explicó que la intervención busca incrementar la productividad agrícola, optimizar el uso del agua y mejorar los ingresos de las familias rurales, especialmente frente a los desafíos derivados del cambio climático.
A través de Pro-Occidente, la SAG promueve inversiones climáticamente inteligentes, entre ellas las denominadas casas mayas, estructuras protegidas que incorporan sistemas de fertirriego y tecnologías destinadas a reducir el consumo de agua y elevar el rendimiento de los cultivos.
Alemán detalló que algunas plantas de tomate pueden producir más de ocho, diez e incluso doce libras durante un ciclo productivo de cuatro a cinco meses, dependiendo del manejo de la plantación y de las condiciones de cultivo.
El funcionario subrayó que estas tecnologías representan una alternativa para mantener la producción de alimentos ante las dificultades ocasionadas por la irregularidad de las lluvias y la disponibilidad limitada de agua.
Como parte de las acciones impulsadas por la SAG mediante Pro-Occidente, también se facilita el acceso al financiamiento con una tasa de interés del seis por ciento para el usuario final, con el propósito de que los agricultores amplíen sus cultivos e incorporen nuevas tecnologías.
Los recursos se canalizan a través de intermediarios financieros, entre ellos cooperativas, bancos locales y organizaciones privadas de desarrollo financiero, con participación de Banhprovi.
El acompañamiento técnico busca facilitar los procesos de solicitud y promover inversiones que permitan a los productores consolidar sus unidades agrícolas.
Según Alemán, algunos agricultores ya proyectan construir sus propias casas mayas, motivados por los resultados obtenidos con estos sistemas.
Las intervenciones también contribuyen al abastecimiento de los mercados locales y nacionales, incluidos los de Tegucigalpa y San Pedro Sula, al tiempo que generan oportunidades laborales durante las labores de mantenimiento y cosecha.
El coordinador explicó que el proyecto trabaja en distintas etapas de la cadena productiva, desde la producción de plántulas hasta la comercialización, con el objetivo de fortalecer las capacidades de los agricultores y mejorar la rentabilidad de sus actividades.
La iniciativa cuenta con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y de la cooperación española, y es ejecutada por la Secretaría de Agricultura y Ganadería.
De acuerdo con Alemán, el proyecto tiene presencia en 88 municipios de Lempira, Intibucá, La Paz, Ocotepeque, Copán y Santa Bárbara, donde desarrolla acciones de asistencia técnica, inversiones productivas, protección de fuentes de agua y acceso al financiamiento.
Entre los principales desafíos figura acelerar la ejecución de las actividades pendientes y consolidar un modelo financiero que permita a las familias rurales continuar invirtiendo en sus cultivos.
De esta manera, la SAG, a través de Pro-Occidente, impulsa alternativas para fortalecer la producción agrícola, mejorar los ingresos de los productores y contribuir a la seguridad alimentaria de Honduras, con énfasis en la adaptación del campo a los efectos del cambio climático.





