TEGUCIGALPA, Honduras
El general Ramiro Muñoz confirmó su salida como titular del Instituto Nacional Penitenciario (INP), tras un año al frente de una de las instituciones más sensibles del aparato de seguridad del país.
Su gestión, marcada por operativos en cárceles de máxima seguridad y enfrentamientos contra la delincuencia organizada, llega a su fin.
Durante su comparecencia ante los medios, Muñoz declaró que su remoción del cargo no fue una decisión propia, sino parte de la naturaleza rotativa de los puestos públicos, “el que nos coloca, nos separa cuando lo considera conveniente. Estos cargos no tienen dueño”, afirmó.
El general fue enfático al subrayar su compromiso con la legalidad, en momentos en que se especula sobre presiones políticas detrás del cambio: “soy un general de la República de Honduras. No tengo trato con narcotraficantes, ni con mareros, ni con pandilleros. Las órdenes que cumplo son legales; ninguna orden ilegal voy a obedecer”.
Muñoz expresó respeto por su sustituto, el general de brigada José Miguel Mejía Medina, a quien describió como un formador y superior, “él es mejor que yo”, dijo con serenidad.
Consultando sobre su próximo destino dentro de la institución castrense, respondió que desconoce qué función asumirá y sugirió dirigir la consulta al jefe del Estado Mayor Conjunto, Roosevelt Hernández.
Muñoz impulsó el desmantelamiento de redes criminales que operaban dentro de los centros penales, y aseguró que “hoy no podemos decir que las cárceles son universidades del crimen. Lo que se ha hecho es excepcional”, manifestó.
Asimismo, reconoció que el sistema penitenciario ha sido históricamente cooptado por la corrupción, pero defendió los avances en control, infraestructura y tecnología durante su administración, “este sistema no puede estar en manos de un corrupto. Si eso pasa, todo lo ganado se pierde”, advirtió.
Aunque dejó entrever su inconformidad con ciertas decisiones, el general aclaró que no renunciará a su carrera militar; “los militares no renunciamos a las misiones. Este cargo era político, y yo no debí estar aquí por tanto tiempo. Pero hice lo que me tocaba hacer y me voy con la frente en alto”.
Por ahora, Muñoz sigue en condición de oficial activo, en espera de una nueva asignación. Su salida deja abierta la discusión sobre el rumbo del sistema penitenciario y los criterios detrás de su administración.





