TEGUCIGALPA, Honduras
El candidato presidencial del Pinu, Nelson Ávila, destacó que la mayor parte de las divisas que ingresan al país provienen de las remesas enviadas por los hondureños que han tenido que emigrar, muchos de ellos, según señaló “excluidos del sistema económico nacional”.
«En realidad, las divisas de Honduras provienen, en su mayoría, de las remesas. Son los excluidos de nuestro país quienes han enviado este año cerca de 10 mil millones de dólares. Una cifra que supera ampliamente el valor total de las exportaciones nacionales y que, a su vez, sostiene la actividad económica interna mediante las importaciones», explicó Ávila.
El economista subrayó que las importaciones duplican a las exportaciones, lo que refleja una dependencia estructural del país hacia el consumo externo. “El sector exportador es insuficiente; apenas genera la mitad de lo que requiere el país para financiar sus importaciones. Por eso es urgente impulsar transformaciones profundas en el modelo productivo”, afirmó.
Consultado sobre el incremento de las remesas, Ávila consideró que responde, en parte, a políticas migratorias restrictivas en Estados Unidos que afectan los derechos humanos de los hondureños.
“El 12 de diciembre de 2024 envié una carta al entonces presidente electo Donald Trump, solicitando la regularización de los hondureños que no habían cometido delitos. Es absurdo que personas que contribuyen económicamente a ese país sean tratadas como criminales solo por carecer de documentación”, expresó.
Por otra parte, el candidato presidencial advirtió que la eventual cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS) podría tener un impacto económico considerable. «Si se afectara a unas 75 mil personas amparadas bajo el TPS, estaríamos hablando de una reducción de entre 500 y 1,000 millones de dólares anuales en remesas. Eso tendría consecuencias muy serias para nuestra economía”, alertó.
Propuso la creación del Banco Nacional del Emprendedurismo, una entidad destinada a financiar iniciativas productivas de jóvenes y emprendedores. “Con una inversión inicial de 25 mil millones de lempiras podríamos beneficiar a unas 500 mil personas. Cada año, 120 mil hondureños ingresan al mercado laboral; debemos ofrecer alternativas reales para evitar que emigren”, apuntó.
Finalmente, expresó que el objetivo es sustituir gradualmente la dependencia de las remesas por una economía basada en la producción nacional: “Si generamos empleo y emprendimiento aquí, las remesas dejarán de ser un salvavidas para convertirse en un complemento del desarrollo. Honduras necesita producir, no solo recibir”.





