TEGUCIGALPA, Honduras
El expresidente Porfirio Pepe Lobo Sosa ha protagonizado en los últimos meses una serie de declaraciones públicas en las que vincula al también expresidente Juan Orlando Hernández con el asesinato de su hijo, Said Lobo Bonilla, ocurrido en julio de 2022.
Las acusaciones han reabierto una disputa que enfrenta a dos de las figuras más influyentes que ha tenido el Partido Nacional en las últimas décadas.
Según relató Lobo Sosa, autoridades estadounidenses le informaron que un presunto integrante de la MS-13, identificado con el alias el Fantasma y detenido en Nebraska, habría declarado que la orden del crimen provino de Hernández.
El expresidente acudió al Ministerio Público en marzo de 2026 para solicitar que se investigara esa información, aunque aclaró que no podía dar fe de su veracidad y que correspondía a las autoridades confirmarla.
El caso adquiere relevancia adicional porque, de comprobarse que la víctima puede considerarse bajo jurisdicción estadounidense, el proceso podría trasladarse a un tribunal federal en EE.UU., donde las penas contempladas son considerablemente más severas.
La familia Hernández García respondió con un comunicado en el que calificó las acusaciones de «absolutamente falsas» y como parte de una «campaña mediática» en su contra.
Sostuvo que, para la fecha del crimen, Hernández se encontraba detenido en una prisión federal en Brooklyn, Nueva York, bajo monitoreo permanente, por lo que no pudo tener participación en los hechos.
La familia también recordó que, en enero de 2024, Hernández había alertado ante un juez federal sobre amenazas de muerte en su contra y la de su entorno, atribuidas a organizaciones criminales, y afirmó haber notificado esa información tanto a autoridades hondureñas como a la embajada estadounidense en Tegucigalpa.
Al margen del caso judicial, Lobo Sosa ha sido enfático en señalar que su relación personal con Hernández está definitivamente rota.
«Nunca vamos a ser amigos, jamás. Él le hizo mucho daño a mi familia», declaró recientemente a medios de comunicación, evitando profundizar en más detalles y afirmando que prefiere mantenerse al margen de las disputas políticas dentro del nacionalismo.
La tensión entre ambos exmandatarios no es nueva. Los dos fueron también procesados judicialmente en Honduras en el caso conocido como Pandora II, vinculado a supuestas irregularidades en el financiamiento de campañas políticas del Partido Nacional.
Asimismo, circuló en redes sociales una cita atribuida a Lobo sobre un eventual paso hacia el Partido Libre en caso de que Hernández regresara al país, la cual fue desmentida por familiares del exmandatario y verificada como falsa por medios especializados en fact-checking.
Hasta el momento, el Ministerio Público continúa las gestiones de cooperación internacional con autoridades estadounidenses para verificar la información atribuida al pandillero detenido en Nebraska.





