TEGUCIGALPA, Honduras
El expresidente Porfirio Lobo Sosa ha mantenido en los últimos meses una postura pública de cuestionamiento hacia el también expresidente Juan Orlando Hernández, en medio del debate generado por el indulto que este recibió del gobierno de EE.UU. y su eventual regreso a Honduras.
Lobo Sosa ha cuestionado la forma en que Hernández ha presentado su indulto ante la opinión pública. Según explicó, un indulto presidencial no equivale a una declaración de inocencia, sino a un acto de perdón emitido por el Poder Ejecutivo estadounidense, distinto de una resolución judicial o de una investigación de las autoridades competentes.
Añadió que, de haber buscado demostrar su inocencia, Hernández debió solicitar la repetición de su juicio.
El expresidente también se ha referido públicamente al caso de la muerte de su hijo, Said Lobo Bonilla, ocurrida en julio de 2022.
Lobo Sosa relató que, según información que recibió, un hombre identificado como Gerson Cuadra Soto, alias el Fantasma y detenido en diciembre de 2025 en el estado de Nebraska, habría señalado a Hernández como responsable de ordenar el crimen.
El expresidente aclaró en cada ocasión que no puede dar fe de la veracidad de esa información y que corresponde a las autoridades investigarla.
En marzo de 2026 acudió al Ministerio Público para formalizar una denuncia al respecto, y la Fiscalía General anunció el envío de una comisión a EE.UU. para dar seguimiento al caso.
Lobo Sosa relató además que su otro hijo, Fabio Lobo, quien se encuentra recluido en Estados Unidos, le habría comunicado haber recibido amenazas relacionadas con un eventual testimonio en un proceso judicial vinculado a Hernández.
Al margen del componente judicial, el expresidente ha sido enfático en marcar distancia personal con Hernández. «En lo personal no es amigo mío, nunca vamos a ser amigos, jamás. Él le hizo mucho daño a mi familia», declaró en respuesta a preguntas sobre el debate generado por el posible retorno de Hernández al país.
Lobo Sosa ha explicado que su postura responde a asuntos de carácter personal y que prefiere mantenerse al margen de las confrontaciones mediáticas y de las disputas internas que actualmente dividen al Partido Nacional.
Ambos exmandatarios, que gobernaron Honduras en periodos consecutivos entre 2010 y 2022 bajo la bandera del Partido Nacional, no han sostenido en los últimos años una relación cercana, y los señalamientos de Lobo Sosa han vuelto a exponer las fracturas internas dentro de esa colectividad política.





