TEGUCIGALPA, Honduras
El Banco Central de Honduras (BCH) presentó la Revisión del Programa Monetario (RPM) 2026-2027, un documento que actualiza las proyecciones económicas del país para el bienio y define un conjunto de nuevas medidas orientadas a contener el repunte de la inflación, preservar la estabilidad financiera y reforzar la capacidad de respuesta de la economía hondureña ante los riesgos externos.
El BCH reconoció que la inflación interanual alcanzó 5.83 por ciento en junio de 2026, un nivel por encima del promedio registrado en el resto de Centroamérica y también por encima de la meta que la propia institución se había fijado.
El presidente de la entidad monetaria, cambiaria y crediticia, Roberto Lagos, atribuyó ese comportamiento a una combinación de factores externos e internos, entre ellos el incremento en los costos internacionales de bienes importados y combustibles, presiones estructurales de la economía doméstica y lo que definió como una «inercia inflacionaria» derivada de la expansión monetaria registrada en años anteriores.
Lagos recordó, además, que Honduras ha mantenido históricamente las tasas de inflación más altas de la región centroamericana.
Pese a ese panorama, la autoridad monetaria mantuvo su meta de inflación en cuatro por ciento, con un rango de tolerancia de un punto porcentual hacia arriba y hacia abajo, y proyectó que el indicador retornará a ese rango meta hacia finales de 2026.
Para enfrentar el alza de precios, el Banco Central anunció que a partir de agosto próximo incrementará los montos ofertados en las subastas de valores, así como la tasa de reporto inverso, es decir, el interés que la institución paga a los bancos comerciales por retirar liquidez del mercado.
Estas acciones se suman a las Operaciones de Mercado Abierto aplicadas en los últimos meses, que según el BCH permitieron reducir el crecimiento de la emisión monetaria de 16.5 por ciento en diciembre de 2025 a 11 por cient en julio de 2026, y que en algunas mediciones de la propia entidad se ubicó incluso en 7.3 por ciento durante el año.
Lagos explicó que la estabilidad cambiaria está estrechamente ligada a la confianza y la certidumbre económica, y señaló que el ritmo de deslizamiento del tipo de cambio ha mostrado una desaceleración significativa en lo que va de 2026 en comparación con el mismo período del año anterior.
El funcionario también reconoció que factores externos, entre ellos las tensiones geopolíticas registradas en Medio Oriente, han generado impactos imprevistos sobre la economía hondureña, lo que ha obligado a ajustar de manera constante las proyecciones y el diseño de la política monetaria.
El BCH mantuvo su estimación de crecimiento económico para el bienio en un rango de entre 3.0 por ciento y 4.0 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), un desempeño que la institución atribuye principalmente al sostenimiento de la demanda interna, el mayor consumo privado, la inversión pública y un mejor desempeño de las exportaciones, con especial dinamismo en sectores como el agropecuario y la industria alimenticia.
Durante el primer trimestre de 2026, la economía hondureña creció 1.2 por ciento respecto al último trimestre de 2025, un ritmo superior al promedio centroamericano de ese período, que se ubicó en 0.8 por ciento.
La entidad también revisó al alza su proyección de crecimiento de las remesas familiares para 2026, de un 3.5% estimado inicialmente a 7.5 por ciento, lo que representaría un incremento cercano a los 856 millones de dólares respecto al año anterior. Honduras recibió en 2025 un total de 12 mil 297 millones de dólares en remesas, por lo que, de cumplirse la nueva proyección, los ingresos por este concepto superarían los 13 mil 100 millones de dólares durante 2026.
El Banco Central destacó que ese flujo de remesas, junto con el desempeño de las exportaciones, ha permitido registrar un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos durante el primer trimestre del año, lo que refleja, según la institución, la fortaleza del sector externo de la economía nacional pese a un entorno internacional retador.
Durante la presentación del informe, Lagos planteó que Honduras necesita avanzar en reformas estructurales si aspira a alcanzar tasas de crecimiento económico más elevadas y sostenidas en el tiempo.
El funcionario señaló que el sector energético y el desarrollo del mercado de valores constituyen áreas centrales para atraer mayor inversión y fortalecer la capacidad productiva del país.
El BCH reconoció también que los subsidios continúan desempeñando un papel relevante como mecanismo para amortiguar el impacto de los precios sobre la población, aunque las propias autoridades admitieron que el ritmo de crecimiento proyectado responde más a la necesidad de sostener el consumo interno que a una transformación estructural de la economía.





