WASHINGTON, EE.UU.
Las empresas están entrando en una etapa cada vez más delicada debido al volumen extraordinario de inversiones en la infraestructura necesaria para el funcionamiento de la inteligencia artificial que podría terminar estallando como una nueva burbuja, advierten los expertos.
La consultora McKinsey & Company calcula que el gasto mundial en construcción de centros de datos podría alcanzar 7 billones de dólares para 2030 y, en caso de que los beneficios reales no logren compensar esta inversión, la economía global podrá terminar dañada más allá del sector de la IA.
Un estallido de la burbuja afectaría los mercados financieros, aunque, por el momento, el retroceso en las cotizaciones de empresas de IA se compensa casi por completo con el crecimiento en otros sectores.
Como ejemplo reciente, se menciona el fuerte ajuste en el mercado de chips de memoria.
En junio, las acciones de Samsung y SK Hynix, líderes mundiales, cayeron más de un 12%, provocando una caída del 10% del índice surcoreano Kospi y activando una suspensión automática de 20 minutos de todas las operaciones bursátiles por dudas de los inversores sobre las expectativas del negocio de la IA. En ese caso, el impacto sobre el mercado fue limitado.
Las grandes burbujas históricas suelen provocar daños económicos importantes, aunque muchas burbujas más pequeñas de los últimos años no generaron crisis sistémicas porque no dependían en gran medida del endeudamiento, señalan los medios.
En esos casos, los inversores asumieron pérdidas, pero el sistema financiero permaneció estable.
Para el estratega Russell Napier, la situación actual apunta a la formación de una burbuja de escala global, pues el sistema bancario es sólido y tiene enormes recursos para otorgar préstamos, lo cual podría facilitar la «inflación» de la burbuja de la IA. (Con información de Sputnik).





