WASHINGTON, EE.UU.
EE.UU. pretende reconstruir el puerto principal de un archipiélago en el Pacífico para su uso militar, lo que reavivó dolorosos recuerdos de la Segunda Guerra Mundial y generó preocupación entre los lugareños ante la posibilidad de verse envueltos en un posible conflicto entre superpotencias, informa AFP.
La República de Palaos podría convertirse el próximo año en el principal destino de construcción militar estadounidense en el extranjero. Se prevé la ampliación de un muelle en ruinas construido por Japón durante el conflicto más sangriento del siglo XX para dar cabida a los buques de la Armada estadounidense y al dragado del puerto, en un proyecto de 500 millones de dólares.
Situado a unos 800 kilómetros al oeste del mar de la China Meridional y con una población de tan solo 17.000 habitantes, el país insular también está destinado a albergar una reserva de suministros para los marines estadounidenses en caso de crisis, según muestran los documentos de licitación citados por la agencia francesa. Además, se está despejando el terreno para la instalación de un radar militar y se está ampliando un aeródromo remoto para dar cabida a aviones pesados.
Palaos recibe una importante financiación por parte de Washington en virtud de un pacto de libre asociación y sus ciudadanos tienen derecho a trabajar y estudiar en el país norteamericano sin necesidad de visado. A cambio, ceden acceso territorial al Ejército estadounidense.
Por su parte, el presidente de Palaos, Surangel Whipps, declaró en una entrevista que el antiguo puerto de la ciudad de Koror está «a punto de colapsar», por lo que agradece la necesaria modernización. «Podemos utilizarlo conjuntamente en beneficio del pueblo, pero al mismo tiempo garantizar la defensa y la seguridad», afirmó.
Mientras tanto, la Fuerza de Tarea Conjunta de EE.UU. en Micronesia declaró que el puerto «ampliará la capacidad de Palaos para el transporte marítimo comercial y buques de mayor tamaño, al tiempo que mejorará las opciones logísticas del Ejército estadounidense para la defensa regional».
Según una portavoz, un almacén de acceso restringido de 930 metros cuadrados que se construirá en el puerto albergará cabos de amarre, barreras peatonales, pasarelas y equipos de reparación para la Armada de Estados Unidos.
Atormentada por su pasado, la población local expresó su preocupación por cómo se protegerá en un país con menos de 460 kilómetros cuadrados de tierra habitable si vuelve a estallar un conflicto bélico global. En ese contexto, unas 2.000 personas firmaron una petición en la que solicita garantías de Washington para asegurar que los lugareños estarán a salvo si la guerra llegara a sus costas. El documento fue enviado en agosto al Congreso de Palaos.
Al mismo tiempo, se reveló que, en una reunión comunitaria en agosto, los funcionarios estadounidenses explicaron las ventajas del puerto mostrando imágenes de cruceros, no de buques de guerra. Sin embargo, cuando un residente preguntó dónde estaría la terminal de pasajeros, la respuesta fue que la Armada de EE.UU. no la necesitaba.
«Con la llegada del Ejército estadounidense, ahora somos un objetivo. El papel de Palaos en la segunda cadena de islas se ha vuelto más importante», afirmó Ongerung Kambes Kesolei, fundador del centro de estudios local Congress Point Institute, refiriéndose a una línea divisoria en el Pacífico que tanto los estrategas chinos como los estadounidenses consideran crucial en un posible conflicto futuro.
Los planes para reconstruir el puerto principal en el centro turístico de Koror también han generado inquietud entre los jefes tradicionales, los científicos y los operadores turísticos. En particular, temen que ahuyente a los vulnerables dugongos y ponga en riesgo las lagunas turquesas, declaradas por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y situadas a dos kilómetros de la construcción. (Con información de RT).





