BRASILIA, Brasil
Salud pública, educación, seguridad y economía figuran entre los temas que permiten comparar las propuestas de los candidatos presidenciales de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva del Partido de los Trabajadores (PT) y Flávio Bolsonaro del Partido Liberal (PL), para el mandato 2027–2031.
Los programas de gobierno presentan vías distintas para afrontar estos problemas, con diferencias sobre el papel del Estado, la organización de los servicios públicos, la lucha contra el crimen y la gestión de las cuentas públicas.
Una encuesta de Datafolha publicada en mayo de 2026 identificó las áreas que, según los entrevistados, deberían recibir mayor atención del próximo presidente: Salud: 34 %, educación: 15 %, seguridad pública: 12 %, economía: 11 %, corrupción: 7 %, lucha contra el hambre y la miseria: 7 %, lucha contra el desempleo: 6 %.
Por un lado, el actual mandatario, que busca la reelección, propone fortalecer el Sistema Único de Salud (SUS), ampliar la atención especializada y dar continuidad a programas como ‘Mais Médicos’ y ‘Agora Tem Especialistas’. Además, el plan aspira aumentar la oferta de consultas, pruebas y cirugías en todo el país.
Mientras, Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, defiende la expansión de la telesalud y de la atención a distancia mediante una aplicación.
La propuesta incluye la entrega de medicamentos a domicilio para personas mayores, personas con discapacidad y pacientes con enfermedades crónicas, reduciendo los costes y las dificultades de desplazamiento para mantener el tratamiento que requieran.
Su programa prevé utilizar clínicas y hospitales privados para atender a pacientes en los períodos de menor uso de sus instalaciones.
En materia de seguridad pública, los programas presentan diferencias tanto en la lucha contra las organizaciones criminales como en la organización de las fuerzas policiales y del sistema penitenciario.
Flávio propone clasificar a grupos criminales como el Comando Vermelho (CV) y el Primer Comando de la Capital (PCC) como organizaciones narcoterroristas.
El plan también contempla cinco nuevas prisiones federales de máxima seguridad, la creación de 500.000 plazas en centros penitenciarios y la reducción de la edad de responsabilidad penal de 18 a 16 años.
Otra medida es la creación de la ‘Muralla Brasileña’, un sistema nacional de reconocimiento facial integrado con bases de datos penales.
Al respecto, Lula planea combatir el crimen organizado mediante la asfixia financiera de los grupos criminales y la lucha contra el blanqueo de dinero y el tráfico de armas y municiones.
La iniciativa considera ampliar la integración entre el Gobierno federal, los Estados y los Municipios, mediante intercambio de datos, cooperación entre instituciones y políticas de prevención.
El plan del PT analiza además la creación de un Ministerio de Seguridad Pública, condicionada a la aprobación de la propuesta de enmienda constitucional sobre el tema.
En el sistema penitenciario, el candidato oficialista pretende modernizar los centros, bloquear las comunicaciones ilícitas y ampliar la capacidad de aislamiento de los líderes criminales.
Lula prevé destinar 10.000 millones de reales del Fondo Nacional de Inversión en Infraestructura Social a estados y municipios para inversiones en equipamiento e infraestructura.
Bolsonaro promete duplicar las inversiones federales en seguridad pública durante su mandato, pero no especifica la fuente de los recursos.
Flávio Bolsonaro propone vigilar mediante tobilleras electrónicas a los agresores sujetos a medidas de protección y crear la plataforma ClarIA, basada en inteligencia artificial, para recibir denuncias, orientar a las víctimas, facilitar las solicitudes de protección y ofrecer atención las 24 horas del día.
El proyecto también contempla integrar canales como ‘Ligue 180’, las comisarías en línea y los sistemas de emergencia.
Lula planea ampliar la red de atención a las mujeres, concluyendo 30 Casas de la Mujer Brasileña y 15 Centros de Referencia de la Mujer Brasileña.
El programa incluye la expansión de las Salas Lilás, destinadas a acoger mujeres y niñas en situación de violencia, además de la distribución de equipos para vigilar a los agresores.
En caso de reelección, el presidente propone ampliar la enseñanza a tiempo completo, fortalecer la formación del profesorado, combatir el analfabetismo entre los adultos y expandir la educación técnica a través de los institutos federales.
El candidato opositor defiende el método fónico de alfabetización —que enseña a los niños a relacionar cada sonido con su letra—, la expansión de las escuelas cívico-militares y la distribución de recursos en función de objetivos.
El programa también implica cheques educativos para estudiantes en lugares donde no haya suficientes plazas en la red pública y la ampliación de la enseñanza técnica.
Lula plantea mantener el marco fiscal y estimular las inversiones en infraestructura e industria, con iniciativas como el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC). El plan vincula estas medidas con el aumento de la productividad y la expansión de la actividad económica.
En este ámbito, defiende los incrementos del salario mínimo por encima de la inflación, con el objetivo de preservar el poder adquisitivo de los trabajadores y aumentar sus ingresos reales.
Bolsonaro defiende reducir los gastos administrativos, disminuir el número de ministerios y retomar el Programa Nacional de Desestatización —programa para transferir al sector privado empresas, bienes o servicios gestionados por el Estado. Incluye la venta de empresas públicas y las concesiones de servicios públicos—.
Su propuesta incorpora cambios en las reglas fiscales y la reducción del gasto público, vinculados a la intención de reducir los impuestos. Por otra parte, aspira ampliar el margen para los acuerdos directos entre trabajadores y empleadores en las relaciones laborales. (Con información de RT).





