TEGUCIGALPA, Honduras
El exfiscal general Johel Zelaya criticó los dichos del titular del Legislativo Tomás Zambrano, respecto a la administración del sistema de impartición de justicia y la fallida liberación de Iván Velásquez, dueño del esquema Ponzi Koriun.
En una carta que publicó en X, el exalto funcionario dijo que leyó «con atención su mensaje y no puedo sino responder con la serenidad que exige el momento y el respeto que merece la institucionalidad del país. Sin embargo, la prudencia no implica silencio frente a los hechos que la historia sabrá juzgar».
A renglón seguido, explicó que «las decisiones adoptadas recientemente no pueden interpretarse como actos aislados, sino como parte de una ruta preocupante que debilita la independencia de las instituciones y socava la confianza de la ciudadanía. El poder, cuando se concentra sin límites, deja de servir al pueblo para servirse a sí mismo».
«La historia nos ha demostrado que ningún intento de control absoluto permanece impune ante la voluntad popular. El juicio más severo no se dicta en los salones del poder que hoy ostentan, sino en las urnas, donde el pueblo ejerce su verdadera autoridad y nadie se escapará», añadió.
Mandó a decir al diputado presidente, respecto a Koriun que «fue investigado y presentado ante los tribunales durante mi administración, pero también durante mi periodo al frente del Ministerio Público fue donde hubo presiones hasta políticas que buscaban modificar medidas a favor del imputado Iván Velásquez, pero nunca se permitió que se torciera el rumbo de la justicia».
«Lo curioso es que días después de mi salida -prosiguió-, comienzan a producirse cambios de medidas y no solo en este caso, sino una absolución en el denominado ‘Mascarillazo’. ¿Por qué no se pronunciaron ante lo ocurrido en ese caso, donde pese a las evidencias, la Sala Penal terminó absolviendo? Sin embargo, ahora, pretenden utilizar Koriun Inversiones como símbolo de que ‘la justicia cambió’. No, la justicia no cambió; lo que cambió fue quién está dispuesto a resistir presiones y quién no».
Recordó que aún existe la oportunidad de rectificar, de actuar con sensatez y de recordar que el mandato que hoy se ostenta «no es permanente, sino condicionado a la confianza ciudadana».
«Conviene recordar que los pueblos pueden ser pacientes, pero no son indiferentes ni eternamente complacientes. La historia, aunque algunos quieran escribirla a su conveniencia, siempre termina poniendo cada cosa en su lugar», sentenció en su extenso escrito dirigido a Zambrano.





