TEGUCIGALPA, Honduras
La dirigencia y coordinación general de Libre convocó para este lunes, de emergencia, a su militancia para definir posturas, mientras el sindicato de trabajadores de la ENEE exige salvaguardas que impidan la venta de activos estratégicos de la estatal eléctrica mientras avanza la ambiciosa reforma promovida por el presidente Nasry Asfura y su gabinete.
Mientras el Gobierno defiende la reforma eléctrica como un proceso de modernización sin privatización, voces críticas desde la oposición y el movimiento sindical advierten que la iniciativa contiene mecanismos que podrían derivar en la pérdida del carácter público de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE).
Y es que la máxima cúpula de Libre convocó de emergencia para este lunes a su militancia para definir posturas sobre las reformas energéticas que impulsa el Poder Ejecutivo.
En su convocatoria pública, el partido afirmó que «la ENEE no se vende, es patrimonio del pueblo hondureño», por lo que se tomarán decisiones al respecto.
La propuesta del Ejecutivo, enviada a finales de mayo anterior, plantea la derogación de la Ley Especial para Garantizar el Servicio de la Energía Eléctrica como Bien Público y mantener vigente la Ley General de la Industria Eléctrica.
Desde el STENEE se ha expresado una posición matizada en el sentido que sí están de acuerdo con las reformas, siempre y cuando no hayan privatizaciones.
El presidente del sindicato Miguel Aguilar afirmó estar a favor de un nuevo modelo energético, aunque no está de acuerdo con la privatización, pues «al pueblo hondureño y a los trabajadores nos conviene que la ENEE sea un bien público».
Mientras tanto, la Comisión de Energía del Legislativo continúa en un proceso de socialización con muchos actores, entre ellos, sindicatos, empresa privada, organismos internacionales y académicos y se esperan ajustes al anteproyecto antes de que llegue al pleno para su votación.





